Le pregunté a mi novio que si me podía dejar sola, porque tenía que averiguar unas cosillas. Él me dijo que sí, dejó las flores sobre el escritorio y se marchó. Yo no dejaba de dar vueltas por la habitación y alguien llamo por teléfono. Era mi padre, que ya había nacido mi hermano. Yo me sorprendí mucho, ya que se me había olvidado completamente. Cogí la llave y me fui a verlo al hospital. Mi madre fue al comedor con mi padre y me dejaron sola con mi hermano. Le encontré una marca en le hombro. Era una llave idéntica a la que poseía. Me quedé muy asombrada ya que no me esperaba esa marca. Estuvo rondando por mi cabeza si mi hermano iba a sufrir algo por culpa de esa marca. Pasó un año y yo seguía custodiando la llave. Mi hermanito se llamaba Alejandro. Mi madre fue a comprar los últimos preparativos de su primer cumpleaños, y mi padre en cambio estaba trabajando así que me quedé con mi hermano. Terminé de poner los globos y mi hermano, que ya sabía hablar un poco dijo, “cadado el jarron”: (cuidado el jarrón). Yo le miré como: ¿qué pasa con el jarrón?, y 5 minutos después el jarrón se cayó solo. Yo quedé fascinada pero, de pronto ya lo entendí todo. La marca le podía facilitar ver el futuro. Mi madre llegó, dejó la compra y dijo si había pasado algo. Yo muy nerviosa le dije que no ocultándole lo pasado con mi hermano sobre el jarrón. Me fui corriendo a mi habitación y tuve una gran idea: Mi hermano me podría ayudar diciéndome cosas del futuro, imaginármelas y transportándome hasta allí en esos sueños causados por la maldita llave. A medida que pasaban los años, mi hermano desarrollaba más esos poderes, es decir mucho más impresionantes que al principio. Cuando ya tenía siete años lo cité en mi habitación y le conté la historia de la llave. El ya comprendía por qué me quedaba fijamente mirándolo cuando decía las cosas que iban a pasar cuando, a todos los demás no parecía importarles demasiado. Le dije que se concentrara mucho porque así me podría librar de aquella llave. Al principio pensé que era de nuevo otro sueño ya que, era inexplicable lo de mi hermano. Al final tenia que ser verdad porque si me iba a transportar al futuro, según las instrucciones, alguien tendría que agarrar la llave conmigo. Mi hermano me dibujó unos planos de cómo veía el futuro. Yo me lo imaginé y viajé hacia él. Allí era todo alucinante. Coches que andaban con agua y un montón de inventos.
A mi lado había un chico que sin querer me dio en el hombro. Me pidió perdón y se fue corriendo. En el suelo dejó caer una fotografía. La recogí y era el hombre de las gafas que había en el parque del pasado. Él volvió corriendo y me dijo que era suya la foto, que el que aparecía era su padre. Yo pensé que era el hijo del hombre que había en el parque del pasado de mis padres, el que había enterrado la llave y las instrucciones. Yo le pregunté que si seguía vivo para ver qué me contestaba. Él me dijo que le atropelló un coche, según le había contado su madre, Yo respondí “¡mentira!”, y él me preguntó que por qué era mentira. Yo me fui corriendo pero él me agarró de la mano cuando se me cayó la llave. Yo le pregunté que cómo se llamaba. Él me contestó que Álvaro y me hizo la misma pregunta a mí. Yo le respondí que Sonia. Él me dijo que qué hacía con esa llave. Yo le pregunté que si la conocía y él me respondió que sí. Le pregunté de qué
la conocía. Él me dijo que su padre antes de irse se la enseñó y le dijo que le podía transportar a sueños que veías en tu cabeza. Yo no me lo creí y sigo sin creérmelo. Lo
que mas me extraña es que lo tuviera él y yo no. Me dijo que si hacía el favor de dársela y yo se lo negué ya que, la primera cosa que me invente, era la llave de mi casa. Él me respondió que las llaves no existían. Se usaban unas tarjetas que abrían las puertas. Yo le dije que la mía seguía necesitando la llave. Le invité a cenar para ver si me podía ayudar a destruir aquella llave. Él me dijo que sí, que quedaríamos en un bar llamado "LO MEJOR DE LA CASA".Yo acepté. Me dijo donde estaba y a las nueve ya estaba yo en la mesa esperándole. Él se acerco y me pidió permiso para sentarse. Estuvimos hablando y le conté todo lo de la llave. Él pensaba que estaba loca, igual que su padre, porque él le había contado que tenía que destruir esa llave y que solamente contaba con dos formas: la primera destruirla en una maquina especializada en destruir llaves antiguas o, simplemente tirarla a un contenedor cualquiera de basura y, una de estas dos opciones: te llevaría a tu presente de verdad o a uno alternativo. Justamente cuando me iba a decir cuál era de cada uno le sonó el teléfono y se tenía que ir. Yo me quedé con la duda aunque no me importara mucho. Le enseñé la nota que encontré junto a la llave. Él sorprendido comprobó que era la letra de su padre, y así me empezó a creer. Le dije que nos tendríamos que ir ya a destruir la llave ya que yo tenía una vida que tenía que continuar. También le conté lo de mi hermano y me respondió que él también tenía una marca similar a la de la llave y que, también era capaz de ver no el futuro, sino el pasado. Salimos del bar y, justamente antes de salir vi a la mujer de detáas del mostrador y era la mujer que estaba en el otro bar pero mucho más vieja. A Álvaro le notaba algo extraño hacia mí cuando fuimos a buscar la depuradora de llaves, que creíamos que era la que me llevaría a mi presente. Cuando íbamos caminando hacia la
depuradora el me detuvo y me dijo que sentía algo por mí y si me podía acompañar al presente. Yo le dije que me podría acompañar pero yo ya tenía novio. A él se le quedó
una cara de decepción absoluta. Yo le dije que encantada sería mi amigo. A él se le alegró un poco la cara y juntos tiramos la llave a la depuradora. Nos envolvió de nuevo un destello azul, lo agarré de la mano y nos encontramos de nuevo en mi habitación. Sonó el timbre y yo me alegré ya que volvía a estar en mi presente. Era mi novio Micael que me traía un paquete
Yo me abalancé para abrazarlo y me preguntó que qué hacia, que el era el repartidor y me traía un paquete. Yo miré a Álvaro y comprendí que ese no era mi presente sino uno alternativo. Cogí el paquete y me fui hacia Álvaro. Nos preguntábamos: ¿cómo podríamos llegar a mi presente? y la opción que elegimos ¿no era correcta? Tenía que desentrañar cómo volver a mi presente....
HASTA LA 4ª ENTREGA.
Mostrando entradas con la etiqueta Sonia Hidalgo Sánchez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sonia Hidalgo Sánchez. Mostrar todas las entradas
jueves, 15 de abril de 2010
miércoles, 10 de marzo de 2010
2ª parte de La llave mágica. Por Sonia Hidalgo Sánchez
No me podia creer que estuviera de nuevo en mi habitación, pero me dirigí a la ventana a mirar un poco para refrescarme pero todo era muy raro.Todo el mundo llevaba unas ropas muy raras,como si fueran de la antiguedad. Mi cuarto de repente cambió a ser todo muy antiguo, pero la llave seguía siendo reluciente e intacta. Vi en el calendario que tenia en mi habitación y era uno de diciembre de 1854. Bajé a la calle y justamente cuando me disponía a caminar vi un rostro que me resultaba muy familiar. Le pregunté la hora para disimular un poco y en efecto: era mi madre, aunque mucho más joven. Se llamaba María del Mar y me contestó como dudando si me conocía de algo, pero las ropas que yo llevaba era del futuro. Eso le resultaría extraño. Ella se disponía a acompañarme a comprar algo de ropa de esa época, pero en ese momento pasó por delante muestra un joven muy apuesto. María del Mar se quedó embobada, ya que se veía que le gustaba. Yo me di cuenta de que era mi padre ya que él me había enseñado fotos de cuando era más joven.En ese momento me acordé de la llave, que era la que me había traido hasta allí.Quise subir rápidamente a coger la llave, pero mi madre me lo impidió ya que, si iba una mujer sola por los callejones lo más probable era que le pasara algo. Entonces le dije a mi madre que me acompañara hasta mi casa a coger una cosa. Ella extrañada me preguntó qué cosa era. Yo le dije que un libro que tenía ganas de leer mientras íbamos en el coche de caballo, ya que no había autobuses en esa época. Cuando fui a mi habitación estuve
buscando la llave por todos sitios. En ese momento vi una sombra que se fue corriendo. Quise seguirla para ver quién era y qué hacía en mi habitación. Se metió en el armario y justamente cuando la iba a abrir mi madre que agarró de la mano y me preguntó qué hacia, que si nos íbamos ya. Yo le dije que vale, mientras me resfregaba los ojos del asombro y de la extrañeza. Me compré
un poco de ropa de aquella época para disimular y, cuando llegué a mi habitación me faltaban un montón de cosas, entre ellas la llave. Me empecé a preocupar ya que tenía que investigar qué hacía esa llave que me volvía al pasado o a sueños tan raros, aunque en este momento no sabía exactamente si estaba en un sueño, o en la realidad o si aquella historia de antes era verdad o simplemente otro sueño. Tenia que desentrañar aquel misterio que no podía dejar pasar, ya que yo sólo quería retomar mi vida de antes. De nuevo vi un papel sobre la repisa donde ponía: “Hoy a las 19.20 reunión debajo del puente Alaclana”. A las 19.10 fui a esconderme. Esperé unos diez minutos y allí apareció un hombre muy raro. Este le entregó en un pañuelo la llave,j unto a libros y comida
del futuro, o sea, que ese hombre era el que me habia robado. El hombre estaba encapuchado y con unas gafas de sol hasta la frente y salió corriendo. Yo entre los matorrales salí justamente detrás de él a ver lo que hacía. Se fue al parque de Pensilvania, y junto con la llave, que enterró, dejo un papel. Cuando se aseguró que nadie miraba se fue de nuevo corriendo.Yo desenterré la llave y el papel donde ponía: “Enhorabuena, has encontrado una de las cosas más valiosas del mundo, tienes que tener mucho cuidado porque es capaz de leer la mente y trasportarnos a lugares o ideas que queramos. Sólamente para ir hasta ellas teníamos que coger la llave en nuestra mano, piensa lo que queremos y volvemos otra vez desde el principio de algo.También si poseias mucho tiempo esa
llave,esta todo lo que pensabas, ya esté encima de la mano o no, te transportaba a tus sueños.Yo ya entedí todo, ya que yo quería ver cómo estaba en la época de mi madre. En letra muy pequeña también ponía las instrucciones para saber cómo volver de aquellos sueños a la realidad. Tenías que buscar a alguien de aquel sueño y coger los dos la llave y un destello azul te envolvería y te transportaba a la realidad. Sólamente te acordarías tú, ya que la otra persona que lo cogiera pensaría que era un simple sueño. Después ponía: por último quiero que conserves esta llave y que ya en tu presente vayas al futuro a destrozarla, ya que así volverás de inmediato al presente, pero puede ser uno alternativo o el de verdad, según cómo destruyas la llave. Recuerda que la imaginación es muy importante y te puede llevar a caminos inéditos. Gracias por hacerlo, ya que yo no puedo irme de aquí, porque soy un personaje del futuro que no hizo caso a las instrucciones y me quedé en este pasado. Entonces yo me dirigí corriendo a la casa de mi madre. No estaba. Solamente se encontraba mi tía Sonia. Ella se quedó sin palabras ya que decían que cuando mi tía era más joven, yo era idéntica a ella. Me dijo que había salido con mi padre a un bar conocido. Ella me aocmpañó hasta la puerta de aquel bar. Yo se lo agradecí y me preguntó que
quién era. Yo le dije que una amiga de su hermana. Cuando entré mi padre le pedía matrimonio a mi madre y ella aceptó. Cuando pasaron unos diez minutos, le dije que si me podia acompañar cinco minutos al parque y que, mi padre la podia acompañar. Él aceptó e hicimos todo lo que decían las instrucciones y el destello azul me envolvió. Y...¡¡¡DING DONG!!! Era mi novio Micael que me traía unas flores y ¿¿¿¡¡¡por fin de nuevo en mi habitación!!!??? Tenía que descubrir cómo ir al futuro....
HASTA LA 3ª ENTREGA.
Etiquetas:
relato,
Sonia Hidalgo Sánchez
miércoles, 3 de marzo de 2010
La llave mágica. Por Sonia Hidalgo Sánchez
Os voy a contar una historia que ocurrió hace mucho tiempo en el parque de Pensilvania. Allí un hombre muy extraño, encapuchado y con unas gafas de sol negras que llegaban hasta la frente. Enterró en un sitio del parque una llave porque tenía miedo de que alguien malvado la quisiera para destruir el mundo. A día de hoy han encontrado esa llave en el parque y me la han dado a mí para cuidarla. Iba a anotar unas cosas de mi investigación en mi diario, que también tiene una llave para abrirlo, pero no la encontraba. Así que, aburrida con la llave, la metí en la cerradura y, de repente, la llave se transformó totalmente hasta encajar perfectamente en la cerradura del diario. Lo abrí y lo anoté todo. Pronto llamaron por teléfono. Era mi jefe que me estaba diciendo que si estaba cuidando bien la llave. Le expliqué lo que me había sucedido y él se estuvo riendo de mí, porque no me terminaba de creer.Le di vueltas y yo tampoco lo podía creer, así que probé la llave con otra cerradura completamente distinta y… aunque parezca imposible se transformó igual que había pasado con la otra. Llamé corriendo a mi amiga Melani y me aconsejó que me fuera a la cama a descansar. Así que pensé que tenía razón. Guarde la llave en un cajón con un candado. A la mañana siguiente cuando quise ver el estado en que se encontraba la llave, vi que había desaparecido. Pero, en ese instante vi en una fotografía que había tomado de la llave, que estaba partida por la mitad, pero se notaba muy poco. Así que el que tenía la otra mitad de la llave me la había robado para no se qué. Lo más raro era que encima de mi cajonera se dejó una servilleta de un bar llamado: "LO MEJOR DE LA CASA", así que decidí ir a ver si allí sabían algo. Me dijeron que solamente había pasado por allí un chico joven. Pregunté que si era un cliente común y me respondió que sí, que era como de la familia. Se llamaba Micael. Les pregunté si sabían dónde vivía y la mujer me lo dijo encantada. Pero justamente antes de darme la vuelta para irme me preguntó que para qué quería saberlo. Yo me inventé que era una vieja amiga de la escuela y tenía ganas de volver a verlo. Cuando llegué a la casa, no contestaba nadie. Llamé unas cuatro veces más hasta que al fin un joven muy apuesto y guapo, rubio, con ojos azules, me preguntó que quién era. Yo le dije la misma excusa que a la señora del bar. Así que me preguntó que cómo me llamaba Yo le dije que me llamaba Sonia, entonces, él me cedió el paso para entrar. Yo, un poco asustada, entré. Él me dijo que enseguida volvería, que iba a coger el diploma de la escuela. Entonces, curioseando, vi la mitad de la llave. La cogí y en ese momento vino él. Me la metí deprisa en el bolsillo y lo estuvimos viendo juntos. Yo, por supuesto, no aparecía entonces le dije que me seguramente me habría equivocado. Él no se lo creía mucho, pero me invitó a cenar en el bar de antes. Yo cedí encantada, ya que tenía lo que quería: la mitad de la llave.
Creo que fue en la cena donde nos enamoramos, pero él tenía un secreto: él ya sabía que yo le había quitado la llave. Entonces quedamos al día siguiente en el parque. Estuvimos dando un paseo y él me dijo lo de la llave. Quise hacerme la tonta, pero como se me da muy mal mentir, pues se lo afirmé todo. Entonces él me empezó a perseguir y yo, deprisa, cogí mi coche y me fui a mi casa. Ya eran las 11.00 pm de la mañana y me disponía a dormirme, cuando en ese momento vi una sombra que se acercaba a mí. Era Micael, que me dijo que o le daba la llave o me mataba. Yo me negué completamente y él justo antes de tocar su cuchillo en mi pecho…
¡¡¡DING DONG!!!
TODO FUE UN SUEÑO!!!
Era mi novio Micael, que venía a traerme un ramo de flores y me invitaba a ir a la playa. Yo le dije que sí. Le entregué a mi jefe la llave y dije que no quería saber nada de ella. Al atardecer le conté todo lo del sueño y él se estuvo riendo. En mitad de la noche, junto a una luna preciosa, estuvimos caminado. Él se arrodilló y me pidió compromiso. Yo cedí y en ese momento me preguntó sobre la llave. Extrañamente aparecí de nuevo en mi habitación y yo custodiaba la llave, y no encontraba la llave de mi diario y la introduje de nuevo en la cerradura y....¿Otra vez el comienzo de la misma historia?
TODAVIA NO SE ACABA EL CUENTO....HASTA LA 2ª ENTREGA.
Etiquetas:
relato,
Sonia Hidalgo Sánchez
domingo, 21 de febrero de 2010
Destino. Por Sonia Hidalgo Sánchez
Una tarde, en otoño, llegó al pueblo abandonado un viajero que se había equivocado de camino. Llamó dubitativamente a la puerta de la primera cabaña y entonces salió una bella dama con los ojos verdes y de pelo rubio. Vestía un hermoso camisón rosa de seda con brillantes y unas babuchas a juego con el camisón. El viajero se quedó sorprendido por la belleza de la joven y le preguntó por el camino de regreso. Ella le dijo que era demasiado tarde, que si quería le podía permitir quedarse a pasar la noche. Él respondió que vale. Durante la cena se enamoraron completamente el uno del otro. Como la joven sólo tenia una cama, esta se la cedió al viajero y ella se haría una cama de paja en el suelo. Él se negó completamente, y al final acordaron que él dormiría en el suelo y ella en la cama. A la mañana siguiente sonó la puerta. Era el novio de la joven que le venía a buscar para llevársela a dar un pase, ya que tenían que preparar la boda, que era al día siguiente. El prometido de la joven le preguntó que quién era aquel joven. Ella se lo explicó todo y el prometido lo miró con cara muy seria y un poco celosa, ya que el muchacho era muy guapo. La joven invitó al viajero a su compromiso. El viajero aceptó encantado. Al día siguiente el viajero ayudó a la joven a preparar el ramo de novia. Él le dijo todo lo que sentía el hacia ella (amor, cariño...).Ella le dijo que sentía lo mismo por él. Así que el viajero se fue a la iglesia y se sentó en uno de los bancos. La joven, cuando iba caminando hacia el altar, pensaba todo lo que le había dicho el viajero. Cuando llegó al altar, junto con su prometido, y el cura le preguntó al prometido si quería casarse con la joven este dijo que si y cuando llegó el momento de preguntarle a la joven, se le vinieron un montón de recuerdos a la cabeza. También recordó lo que le había dicho su madre, ya muerta: que lo único que debía seguir en su vida era a su corazón. Por todo ello, la joven dijo que quería al viajero. Así que el viajero se levantó del asiento y el prometido de la joven dijo que él también quería a otra mujer. Así que ese mismo día hicieron una boda conjunta. El prometido de la joven con la muchacha que amaba y el viajero con la joven. En el convite de la boda, ya que la tarta era de seis pisos repartieron tres para cada pareja. El viajero hizo una cabaña y tuvieron una hija preciosa llamada Destino ya que fue el destino quien los había unido.
Etiquetas:
relato,
Sonia Hidalgo Sánchez
Suscribirse a:
Entradas (Atom)